El Rotaract local, la juventud del Rotary Club de Paraná, organizó el viernes por la noche un particular evento en la Casa de la Cultura de Entre Ríos: una cata de vinos conducida por una somelier. Si bien la organización social no tiene fines de lucro, el objetivo fue recaudar fondos para financiar sus actividades, además de publicitar sus acciones en la comunidad. Por eso mismo, los alrededor de 80 invitados a la casa ubicada en Enrique Carbó y 9 de Julio pagaron 50 pesos de entrada, precio que cubría la cata, una picada, y un número para participar de la subasta de un cuadro.
“Esta cata de vinos es la primera que organizamos, fue una propuesta de nuestra somelier Daniela Ábrigo, que era parte de Rotaract y que se fue a vivir a Rosario. La idea la sacamos de esa ciudad, donde el Rotary organiza esto en un salón y concurre mucha gente. No solamente jóvenes, sino de todas las edades. Así que dijimos ¿por qué no en Paraná? Todos somos de degustar vinos, pensamos entonces que era mejor en un encuentro, y con una somelier que nos guiara”, explicó Gimena Durán, presidenta del Rotaract.
Al que le interesaba el vino catado tenía la posibilidad de comprar, ya que había algunas botellas en exposición para su venta. En cuanto al cuadro subastado, es autoría de Mariana Farneda, otra ex rotaractiana que aportó su obra para la causa.
¿Por qué el hecho en la Casa de la Cultura? El hecho de programarlo en ese ámbito tuvo como finalidad la de bajar costos. “Buscamos un lugar céntrico y la Casa de la Cultura nos ofreció el espacio, para nosotros es un espacio público, con costo cero. No es frecuente que organicemos cosas acá porque en general tienen poca disponibilidad de tiempo, y nosotros recién hace poquito nos estamos animando a estos eventos”, dice Gimena.
El Rotaract está integrado por unos quince jóvenes, de entre 18 y 30 años. Como parte de sus actividades hacia la comunidad, desde hace un año apoyan a la batucada El Olimpo, del barrio Anacleto Medina. “Hace poco también fuimos a visitar a los niños del hogar Ángel Custodios, para pasar una tarde con ellos, para que puedan tener un momento creativo y que no estén tan solos. Armamos distintos juegos de mesa, de pelota, y organizamos pintura, para ayudarlos con sus problemas, escucharlos, que se integren, y además para transmitirles valores”, cuenta Gimena. Rotaract es un club mundial de jóvenes de ambos sexos “con todo tipo de creencias e ideologías, y estudios, profesiones u oficios”, según su página web. Su propósito es “ofrecer una oportunidad a hombres y mujeres jóvenes para aumentar los conocimientos y condiciones que les ayuden en su desarrollo personal y los impulsen a buscar una solución para las necesidades físicas y sociales de sus comunidades y a promover mejores relaciones entre los pueblos de todo el mundo en un marco de amistad y servicio”. Este club se organiza por voto democrático anual, en el que los interesados a la presidencia presentan sus propuestas para el período que va del 1 de julio al 30 de junio. Para Gimena, por ejemplo, esta es su primer mandato. Pertenece a Rotaract desde hace cuatro años, desde que se integró al cumplir los 18. “Todos tienen capacitaciones: para ser presidentes, tesoreros, secretarios. Hay encuentros que son para prepararse para esos puestos. Viajamos y hacemos intercambios con otras personas para formarnos”, señala. El Rotaract realiza sus reuniones semanales los viernes a las 19 horas en la calle Concordia 270, donde funciona la fraternidad del Rotary.

 

Funte: http://www.eldiario.com.ar/diario/sociedad/109885-una-propuesta-para-degustar-y-colaborar.htm